¿Quién dentro de Just Culture decide si el comportamiento era aceptable?

No un gestor impulsivo, sino un proceso preacordado y verificable.

La organización determina de antemano quién evalúa el comportamiento, según qué criterios y con qué posibilidad de contradicción o reconsideración. Dependiendo de la gravedad, puede intervenir un director, un responsable de seguridad, recursos humanos, un experto en la materia, un representante de los empleados o un comité independiente. Las cuestiones jurídicas pertenecen a alguien con la experiencia adecuada.

Los evaluadores no sólo miran el resultado, sino también la previsibilidad, la intención, el conocimiento, la capacitación, las alternativas disponibles y las circunstancias en el momento de la acción. Un resultado grave no demuestra en sí mismo un comportamiento imprudente; un buen resultado no hace que un comportamiento conscientemente peligroso sea aceptable.