La soberanía se trata de autoridad y dirección: ¿quién tiene la última palabra y asume la responsabilidad? La autonomía se trata de la capacidad práctica de actuar de forma independiente y utilizar alternativas.
Una organización puede estar autorizada formalmente pero tener poca autonomía si técnicamente no puede realizar el cambio o si sólo un proveedor puede gestionar el sistema. La soberanía sin suficiente margen de acción queda en gran medida en el papel.