Los gobiernos, las empresas y las organizaciones sociales se han vuelto altamente dependientes de un pequeño número de proveedores de nube, software de oficina, comunicaciones e inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la propiedad, la legislación, las sanciones, las adquisiciones y las relaciones geopolíticas pueden cambiar.
Como resultado, el control formal puede entrar en conflicto con la dependencia real. La pregunta urgente no es sólo si un proveedor es confiable hoy, sino también si la organización aún podrá actuar mañana si las reglas, el acceso o los intereses cambian.