El código abierto sigue siendo importante para la infraestructura digital, el gobierno, la educación, la nube, la inteligencia artificial y la seguridad. El núcleo sigue siendo legal: otorgar derechos para usar, estudiar, compartir y adaptar.
El gran desafío es la gestión sostenible: garantizar que los proyectos abiertos no sólo se utilicen, sino que también se mantengan y gestionen de forma responsable.