No. El código abierto proporciona derechos importantes para estudiar software, modificarlo y hacer que otros lo mantengan. Por lo tanto, puede apoyar la transparencia, la reemplazabilidad y la creación de conocimientos.
Pero esos derechos sólo tienen valor práctico si hay documentación, personas, gestión, financiación, actualizaciones seguras y acceso a los propios datos. El código abierto también puede depender de un mantenedor, un servicio de nube cerrado o una infraestructura que es difícil de reemplazar.