No. La soberanía no es autarquía y no requiere independencia total. Las organizaciones y los estados siempre dependen del conocimiento, los proveedores, las materias primas y la cooperación.
El objetivo es que las dependencias sean visibles, manejables y reemplazables cuando sea necesario. Puede subcontratar el trabajo y seguir manteniendo el control, siempre que las responsabilidades, los derechos, el acceso, la continuidad y las opciones de salida estén adecuadamente organizados.